CROACIA

Cinco meses y 3.300 kilómetros a pie en solidaridad con los refugiados

"He caminado por todos aquellos que están lejos de su hogar y posiblemente nunca volverán al mismo"

Sucesos del Mundo - 05/02/2018
Cinco meses y 3.300 kilómetros a pie en solidaridad con los refugiados

Cinco meses y 3.300 kilómetros a pie, desde Jordania hasta Croacia. Ese ha sido el viaje que Goran Blazevic realizó para denunciar la creciente indiferencia, rechazo y miedo hacia los refugiados en Europa y solidarizarse con las millones de personas que han tenido que abandonar sus hogares.

"He caminado por todos aquellos que están lejos de su hogar y posiblemente nunca volverán al mismo", contó Blazevic cuando presentó recientemente su libro "Svilim", una especie de diario del viaje que realizó entre 2016 y 2017.

Un viaje que emprendió pensando "en el millón y medio de sirios en Jordania, en entre los dos y cuatro millones de refugiados en Turquía. Por los 60.000 refugiados en la frontera entre Grecia y Macedonia, por los 800.000 que pasaron por Croacia antes de que fuera cerrada la "ruta balcánica", precisa para Efe.

Este humanista aventurero de 34 años caminó solo, una media de 40 kilómetros al día, cruzando desiertos ardientes o montañas nevadas a más de 20 grados bajo cero.

"Svilim", portador de la paz en árabe, es el nombre que le adjudicó en Jordania un anciano beduino, un término que él asegura define el objetivo de su viaje.

Propagar un mensaje de paz y solidaridad humana, indistintamente de la religión, raza y tradición, es el objetivo también de las conferencias que Blazevic organiza a lo largo de Croacia, país que, según datos de Eurostat, rechazó en 2016 todas las solicitudes de asilo presentadas por refugiados del Oriente Medio.

Blazevic elogia en su libro la extraordinaria hospitalidad de la gente en países que albergan a muchos refugiados, la increíble fuerza y alegría que conservan personas que lo han perdido todo o el sufrimiento de los refugiados atascados en Grecia o las fronteras.

"Si alguien bebe frente a la tienda, me invita a mí a beber con él. Si come, me invita a comer. Y así todos los días, en cada aldea, en cada ciudad, a cada paso", cuenta sobre Jordania, uno de los países que acoge a más refugiados en todo el mundo.

En las pocas ocasiones en las que en Oriente Medio nadie le ofreció alojamiento, o cuando las condiciones eran demasiado severas para dormir en su tienda de campaña, Blazevic recurrió a redes sociales de intercambio de hospitalidad como "Couchsurfing", o pasaba la noche en algún hotel barato.

El viajero relata como, en lugares de Oriente Medio donde pocos hablan otros idiomas, le bastaba hacer referencia a los futbolistas croatas Luka Modric, del Real Madrid, o Ivan Rakitic, del Barcelona, para explicarle a su interlocutor de donde venía y establecer la comunicación.

Después de pasar por Jordania, Palestina, Israel, Chipre, Turquía, Grecia y Macedonia, Blazevic no siguió la ruta habitual de los refugiados por Serbia, sino que cruzó por Albania, Montenegro y la costa de Croacia.

A diferencia de quienes escapan de la guerra y la miseria, Blazevic fue cruzando las fronteras de forma legal, con su pasaporte de un país de la Unión Europea, e incluso cruzó el Mediterráneo, desde Israel a Chipre, en avión, y no en las endebles embarcaciones que usan los refugiados.

En la larga costa de Croacia, el viajero compara el entusiasmo que vio entre los refugiados en Jordania con el derrotismo, las quejas y cierta xenofobia de la población local.

El ejemplo físico de esa actitud hostil es la alambrada que Eslovenia colocó en 2016 en la frontera con Croacia para impedir el paso de refugiados.

"Ahora, en 2017, con la ruta de los refugiados ya cerrada, miro cómo van colocando una nueva valla más firme y alta aún", describe Blazevic la fría acogida a los refugiados ya dentro de la UE.

El viajero adelantó que su próximo objetivo es realizar un viaje por África, donde millones de personas quieren emigrar a Europa.

"Comprender qué razones tienen para abandonar sus países y emprender peligrosos viajes a través del Sahara, Libia y el Mediterráneo hacia Europa. Sólo en África puedo encontrar esas respuestas y espero dedicarme dentro de poco a ese nuevo tema".

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